Ayyyyyy, mi PLACER!!!!!!!!!!!

Placer que me purifica, que me lleva hasta el éxtasissssssssssssssss!!!!!!!

Placeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer, ayyyyyyyyyyyyyyy, mi placeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer!!!!!

Esto canta mi amiga Raquel Poblete… Una versión maravillosa de una famosa canción cuyo título no  recuerdo ahora.

Y yo me afirmo en estas palabras y también añado preguntas, interrogantes…

Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿mi placer????????????

Me sumerjo en mí para bucearme. Me respiro, me siento, me observo.

Siento placer. Y sueño, fantaseo. Con el otro. Con la otra. Y cuanto más lo/la imagino, más me excito.

¿Y si no está para besarlo, acariciarlo, chuparlo, masajearlo…?

¿Me masturbo? ¿Me quedo con las ganas?

Lo cierto es que estoy viva. Y si vivo, siento deseo. Y conozco varias formas de vivenciarlo. Hay una básica que es tocar mi propio cuerpo. Conmigo siempre estoy. Puedo estar disponible para mí la mayor parte del tiempo. Luego puedo jugar con ideas que intensifican mi deseo. El otro/la otra. Una forma. Una posición. Un paisaje. Una vestimenta. Una situación. Inmenso!!!!!

Verdad es también que son tantos los condicionamientos para interrumpir y reprimir el deseo que muchas veces el proceso se queda solo en conato. La costumbre de nuestros cuerpos-mentes castrados nos habla en silencio: como el otro/la otra no está, por mí no lo hago; soy un/una pervertidx, esto es malo; lo importante no es esto; este no es el momento…

Abrir las piernas, empujar, soltar, relajar………. RESPIRAR, llenarse…….. y volver a soltar………

Sentirse el cuerpo… extender la sensación de estar vivx y disfrutar de ello. El placer nos habita y orgasmar es la forma más saludable y divertida de aprovechar el tiempo!!!!

 

Sexualidad, Silencio, Mentiras

A estas alturas todavía me sorprendo reprimiendo mis pulsiones de placer para no asustar al “santo varón”. Todavía me sorprendo permitiendo que entre por mi “aro” cuando aún no quiero. Todavía me sorprendo invisibilizada cuando manifiesto mi sexualidad a las claras. ¿Pero es que no vamos a crear de una vez por todas un entorno donde podamos ser de verdad?

Yo vivo sola, no tengo pareja ni descendencia. A veces me pregunto por lo que tendrán que pasar tantas y tantas mujeres que están sujetas, con consciencia o no, a un entorno familiar con responsabilidades y, quieras o no, mayores limitaciones.

Ser mujer en el “ruedo” es aún altamente arriesgado y peligroso. Diría que es casi imposible serlo.

Están los discursos tan llenos de mentiras que no sé quién soy cuando soy ni qué es lo que estoy viviendo.

Guerras falsas llenas de dolor y crueldad mientras que los estrategas juegan.

Me siento alejada de mi verdad corporal porque aún estoy acorazada y magullada. Me percibo ligeramente extraña. Como si no acabaran de casar mis piezas. Siento los años, la pereza y, a veces, hasta el desánimo.

Lo intento, lo intento, lo intento.

Abajo este mundo fraticida!!!!!!

¿Qué es esta locura? ¿Quiénes somos? ¿Quiénes nos creemos? Despiezadxs en un mundo de dominación donde nos debatimos entre ser víctimas y/o verdugos. Cargando con el frac del ego que nos magulla y nos mutila. ¿Pero qué es esto? ¿No os lo preguntáis acaso cada día, en cada despertar, en cada sueño? No puedo caminar segura.

Se alza el miedo de mi desconfianza. Y no es mi miedo. Es el miedo global de la existencia fraticida. Si somos hermanxs y todxs anhelamos lo mismo, ¿por qué andamos esquilmándonos, destruyendo nuestras vidas?

Esto es un mundo de locxs ciertamente y no sé qué decir, qué granito de arena aportar que no produzca más y más barbarie, más y más locura.

Nos asfixiamos en la carrera de sentirnos bien reproduciendo los modelos que la dominación ha diseñado para controlar nuestras vidas y permanecer erráticos con plena inconsciencia. Maquillajes y plasmas, un mundo de mentiras, de podredumbre con superficies brillantes y niqueladas.

Traspasemos nuestras fronteras y nuestros límites con consciencia y sumerjámonos en la rendición a nuestros cuerpos, a nuestras emociones, a nuestros anhelos… Vivamos dichosxs en la confianza y no demos un paso atrás por miedo. Cuestionemos nuestras necesidades y militemos en las filas del gozo. Quedémonos desnudxs, acariciémonos, besémonos, mirémonos con ternura. Amémonos hermanxs, compartamos todo, que nada es nuestro y es de todxs. Acabemos con el aislamiento y salgamos juntxs a la calle a reír, a disfrutar, a gozar, a tomar el mundo que es nuestro.

Placer

¿Placer?

Me siento perdida al respecto.

Lo más placentero que recuerdo es estar conectada conmigo misma o con alguien “externo”.

¿Hace cuánto?

Hoy no, ayer tampoco, ni anteayer…; más bien estos últimos días han sido pinceladas de infierno.

¿Se puede vivir sin sentir placer durante una semana, un mes…?

Estoy asustada.

A menudo confundo el placer con matar la ansiedad.

Ay, madre!!!!

Madre mía!!!

Siento pavor!!!

Estoy constreñida, acorazada…  Incrédula… ¿Qué me falta? ¿Me pasa solo a mí?

¿Por qué creéis si yo no creo en nada?

Vaya lío.

Estoy menstruando. Limpiando este embrollo.

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Soltar… Saltar… El salto vital.

La abundancia siempre disponible ahí fuera esperando a que nos permitamos acercarnos a ella.

Imposible acceder cuando la mente está aprisionada en carencias, miedos y comodidades.

Soltar es lo mismo que saltar… saltar es lo mismo que soltar.

Me siento tan bendecida cuando suelto y salto. Es un salto vital.

Siento que todo está confundido en este matrix perverso que hemos creído fabricar. Es una cortina de humo. Es tan tonto y tan poco verdad…

Gracias por estar siempre disponible, certeza.

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Sin piel

Esa capa que le recubre, que le protege, que le advierte.

Se quedó desnuda en la sin luna.

Sin piel.

Desprovista, ausente.

Sin recorrido.

Esto no es un drama, ni una tristeza, ni un sabor amargo. Es.

Escucha.

Las sorpresas. Lo desconocido. Lo que no se espera.

Danza en el vacío, en el instante.

Refrigera las alas soltando amarras.

Huellas en la arena de sus pies mojados sin rumbo y libres.

No alcanza. Persevera. Descansa.

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Muda

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Solo fluye la expresión por los dedos. Se marchó la voz.

Hay oasis de luz en el mar hoy. Es un día bastante silencioso y los ecos del sol se detienen en las nubes.

Mirar, ver y que canten las teclas.

Sopla ligeramente el viento afuera.

Mi cuerpo recuerda los dolores, las tensiones, las malas posturas. Mi respiración me hace libre.

Siento que tengo que moverme, desatascar, expandirme, hacerme eterna.

Qué pereza, qué comodidad más paralizante!!!!

Aumentan los oasis de luz. Son cada vez más grandes.

Voy a tender la ropa. Me gustaría limpiar la terraza y no sé si será posible.

Estoy esperando mi sangre. Creo que por eso estoy muda.

mmmmmmmmmmmmm, que poco me cuesta sonreír.